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•Recuerdos Pt.1• (Con Aisha Dunkelblut)

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•Recuerdos Pt.1• (Con Aisha Dunkelblut)

Mensaje por Paper Crow el Jue Feb 08, 2018 5:09 pm

Tras haber acompañado a Aisha a la ciudad a por golosinas, Paper estaba exhausto, razón de que llegase directamente a dormir; realmente le molestaba que lo chantajease para ese tipo de cosas, pero realmente no se quejaría, no siendo alguien tan importante para él. En ese momento, por alguna razón, un pensamiento, una memoria no tan lejana regresó a su cabeza...

-Hace 5 meses-

Había estado lloviendo sin parar por horas ese día, por lo que apenas había personas en las calles; la luz que las farolas en la aceras era tenue, el cielo obscurecido por las grises nubes de tormenta y las calles por donde corrían pequeños arrollos hasta salir por las coladeras a los bordes de la calle, el ambiente era tranquilo, relajante incluso. La lluvias era lo suficientemente ruidosa para ocultar el sonido que salía de un callejón medianamente estrecho entre dos altos edificios departamentales, de donde salieron varios sujetos, todos distintos los unos de los otros, aunque llevaban algo en común, todos parecían haber estado en una pelea, y haber ganado; unos minutos después de haber desaparecido aquella "banda", del callejón salió, lleno de magulladuras y su ropa completamente empapada en sangre y lluvia, un chico de cabello negro y ojos color plata, con golpes y cortes en su cuerpo, unas gafas rotas en la mano y una especie de maleta a la espalda, caminando mientras se tambaleaba un poco y limpiaba su nariz.

«Ha~ah... Siempre lo mismo... descubren de alguna manera que no soy humano y me atacan...»

Llegó hasta un hotel, donde la recepcionista llamó a seguridad para que lo escoltas en fuera del lugar, no le habían dado explicaciones, pero no las necesitaba, seguro era su apariencia, por lo que decidió continuar su camino hasta que, varios minutos después, llegó a un parque, donde abrió el candado de una especie de cobertizo cercano a la entrada, quedando dormido casi al instante.

La luz de la mañana era tenue, a pesar de que el reloj interno del chico le indicaba que eran alrededor de medio día, había dormido cerca de 10 horas, por lo que se levantó y, siendo la lluvia del día anterior el agua que limpió la sangre de su cuerpo, salió sólo con la ropa manchada de sangre.
El cielo estaba medio nublado, el viento, su único compañero desde la muerte de su padre, parecía hablarle en ocasiones, aunque simplemente es que él podía interpretarlo, recibiendo una especie de brisa, que podría significar algo similar a "la lluvia caerá pronto igual que ayer", no era raro, que lloviese en invierno después de las nevadas era normal, el agua evaporada que antes era nieve acumulaba mucha presión en las nubes; tal y como lo "predijo", un par de minutos después comenzó la lluvia de nuevo, aunque menos fuerte que los últimos días, indicando que pronto cesarían.

«Vamos, Crow, ya estás cerca»

Tan sólo estaba a medio continente de la isla en la que se situaba la academia, había tenido que cruzar todo el mundo de lado a lado para llegar, sin embargo, podría valer la pena el esfuerzo.

Siguió por varias horas, lloviendo desde hacía dos horas, estaba empapado de nuevo.

—Mentiroso...— murmulló —Se supone que sería una lluvia leve...—

Continuaba quejándose para sí mismo, hasta que escuchó una explosión cercana, en un bosque a las afueras de la ciudad; corrió directamente hacia el lugar, mientras que entre los arboles se filtraba una luz negra, que incluso con las nubes, iluminaba de alguna manera. Mientras más se acercaba, mayor era la temperatura, llegando a una zona en la que la lluvia se evaporaba sin siquiera pasar de las copas de los árboles, habiendo como fuente del calor una intensa llama oscura, la cual parecía no quemar los arboles, pero aún desprendía calor. El chico pelinegro se acercó, atraído por alguna razón hacia la llama, donde metió las manos. Curiosamente, no sentía dolor, sólo la sensación de calor, hundiendo los brazos hasta los codos, momento en que tocó algo suave, objeto que jaló hasta sacarlo, demostrando ser una especie de humanoide.

«¿Pero qué..? »

La llama enorme desapareció, volviendo a caer la lluvia de golpe sobre ellos. Paper, de inmediato, se quitó la cazadora, poniéndosela al humanoide, quien resultó ser una chica de piel blanca, cabello igualmente blanco y unos largos cuernos negros; pues estaba completamente desnuda, y se estaba enfriando, por lo que Paper hizo lo posible por usar un hechizo que permitiera tener una especie de muro de aire comprimido sobre él para evitar que se mojase.

«Vamos... Aguanta...»

Logró llegar a una cueva, donde quemó algo de madera seca que encontró dentro de la cueva, mientras tanto, había vestido más o menos con su ropa a aquella chica, quien ahora que la veía bien, parecía un demonio.

—¿Pero qué fue todo eso..?—

Estaba confundido, y hambriento, por lo que salió a cazar animales pequeños.

Una hora más tarde, había regresado, y la chica estaba frente a la fogata, mirando la flama, inmersa en su movimiento, Paper no sabía que hacer, por lo que se acercó a ella.

—Am... ¿Estás bien?—

La chica dio un pequeño salto, mientras Paper sacaba un cuchillo para limpiar los animales.

—Traje algo para comer...—

Estaba siendo cauteloso, a pesar de ser un demonio, esa clase de "espectáculos" eran inusuales.
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Re: •Recuerdos Pt.1• (Con Aisha Dunkelblut)

Mensaje por Aisha Dunkelblut el Dom Feb 11, 2018 3:37 am

Todo obscuridad infinita, no había nada, ni movimiento, ni aromas, ni sonidos… simplemente el vacío.

Cualquiera pensaría que en un lugar como ese no podía existir vida, y puede que tuviesen razón,  pero este no era el caso.

Sin fondo aparente y ubicado en la grieta de una dimensión que bien podría conocerse como el mismísimo infierno, se encontraba “El abismo”, un lugar para la perdición, una vez que algo entraba jamás salía, la niebla negra que lo cubría impedía la vista y su extensión sin final aparente, hacía que nadie con un poco de sentido común quisiese acercarse a curiosear.

Y sin embargo allí estaba, en medio de uno de los peores lugares que podían existir, una pequeña llama azul tiritante.

Tan diminuta como la flama de un fósforo, que con el más suave de los suspiros podría apagarse fácilmente, bailaba de un lado a otro mientras la oscuridad intentaba sofocarla.

Parecía que lo estaba logrando, su tamaño comenzaba a disminuir cada vez más, pero justo cuando estaba a punto de extinguirse una chispa saltó en su centro.

Reviviendola, causando una llamarada que ardió con intensidad, como un corazón salvaje recién liberado.

Su color comenzó a cambiar gradualmente, pasando de ser un suave azul eléctrico a un  negro-violáceo, fue como si éste la hubiese devorado poco a poco hasta consumirla.


Se fue haciendo cada vez más grande e inquieta, cadenas negras aparecieron y la rodearon, como si un hechizo intentará controlarla, pero fue demasiado para ellas, el fuego estalló en una fuerte exposición, quebrandolas al instante.

El vacío se iluminó por primera vez en mucho tiempo dejando a la vista escombros, ruinas y cosas extrañas que seguramente traumarian a más de uno.

“La oscuridad esconde secretos que es mejor que permanezcan ocultos”

Después de eso hubo calma, el fuego salvaje volvía a ser una llama tranquila, mucho más grande que la original y que ahora danzaba con suavidad, resguardando algo en su interior. La figura de una pequeña niña con largos y delgados cuernos se observaba en el cálido centro, encogida de piernas y brazos,  profundamente dormida.

La pequeña criatura no despertó en ningún momento, se encontraba una especie de animación suspendida, permaneciendo quieta en la misma posición por lo que pareció ser un buen tiempo.

Su alrededor parecía no afectarle en absoluto, la oscuridad no intentaba sofocarla o dañarla, al contrario parecía aceptarla y darle espacio.

El murmullo de una voz resonó como un eco y después se perdió en el infinito, hubo silencio y luego volvió a escucharse.

La pequeña demonio reaccionó por primera  vez, haciendo una mueca, frunciendo el ceño ligeramente al escucharla, abrió poco a poco los ojos, dejando ver un iris Blanco-Plateado rodeado de una córnea completamente negra.

Pestañeo y observó a su alrededor, parecía estar confundida y no saber dónde estaba ni que ocurría, trató de incorporarse e inmediatamente la llama que la rodeaba se apagó y ella cayó sobre lo que parecía ser una superficie con agua, sintió la humedad en sus pies y un escalofrío le recorrió el cuerpo, todo era nuevo para ella.

Una vez más aquella voz extraña Murmuró a lo lejos, haciendo que volteara hacia de donde creía que había provenido el sonido, dio un primer pasó dudosa, el cual formó pequeñas ondas bajo la pisada, a pesar de estar oscuro, una pequeña área a su alrededor era iluminada, como si ella fuera la fuente de aquella luz.

Comenzó a avanzar lentamente siguiendo el eco hasta que esté se detuvo, observó a los lados pero no logró ver nada, todo era negro infinito.

Miró hacia abajo, el agua era igual de oscura que todo lo demás, se puso en cuclillas y la tocó con el dedo índice, formando pequeñas ondas que se extendieron emitiendo un pequeño y extraño silbido.

Se quedó en silencio unos segundos y después una imagen borrosa se reflejó al otro lado, haciéndola dar un pequeño salto del susto y caer de espaldas, a pesar de ello la curiosidad le pudo más, así que se arrodilló y acercó su rostro para tratar de identificar qué era aquello exactamente.

La figura se movió asustandola nuevamente, pero realmente quería saber que era así que no se alejó, al contrario se apegó más, está vez aunque aún borrosa, alcanzó a distinguir una silueta, la cual colocó la palma de su mano justo en el mismo lugar que ella, juntandolas de cierta manera.

Los murmullos se volvieron palabras distorsionadas, con una voz más fuerte y que provenía del reflejo, ella se esforzó por tratar de entenderlas pero no podía.

¿Qué es lo que trataba de decirle aquella extraña figura? ¿Porque la estaba llamando?

La silueta pareció sonreír ante su expresión de frustración y sus pensamientos fueron interrumpidos repentinamente por aquel ser, la mano que estaba del otro lado, salió del agua y la tomó por la muñeca jalandola hacia abajo bruscamente. La pequeña gritó al instante horrorizada e intentó zafarse, pero la fuerza con la que la sujetaba era demasiada y había comenzado a hundirse.

Lo que una vez había sido una superficie “sólida”, ahora era una especie sustancia oscura y entre más se movía más se hundía, pronto terminó por estar completamente sumergida.

Trató de liberarse desesperadamente, pero la criatura que la estaba sujetando la hundía cada vez más y más, podía ver el oxígeno escapar de sus pulmones  en pequeñas burbujas que se alejaban de ella.

Siguió esforzándose hasta finalmente quedó inconsciente y el profundo negro se la tragó.


***


Una helada brisa sopló haciendo tiritar el cuerpo de la Joven demonio, despertandola en un lugar totalmente desconocido para ella, se incorporó mirando a su alrededor, estaba rodeada por paredes de roca a ambos lados y mientras que al norte se veía caer una ligera llovizna en la entrada, al sur el túnel parecía continuar perdiéndose en la oscuridad que la luz no alcanzaba a iluminar.

Una vez más el frío hizo de las suyas, esta vez causando que estornudara, se abrazó a sí misma notando una sensación extraña sobre su piel, volteó a verse, estaba semi vestida por lo que parecía ser una playera y una cazadora de color negro, ambas le quedaban bastante largas y holgadas.

Acarició la tela con suavidad, sintiendo la diferencia entre texturas, parecía nunca haber visto algo parecido, el crepitar de la fogata la hizo voltear su atención, ese era un sonido que si reconocía, llamada por la curiosidad se acercó más a ella, sintiendo al instante la calidez que emanaba.

El calor la reconfortó, se sentó con las rodillas a la altura del pecho, extendiendo la palma de sus manos para calentarse, volvió a estornudar, su cabello y la cazadora estaban ligeramente mojados, tenía que secarse si no quería resfriarse o almenos eso le estaba diciendo su instinto.

Su mirada se perdió en las bailarinas llamas Rojas intentado comprender qué hacía en ese lugar y como había llegado, una voz masculina pero de tono suave la sacó de sus pensamientos, haciéndola saltar del susto.

Un joven alto de cabellera negra y ojos grises había  aparecido repentinamente frente a ella, lo miró de arriba abajo, tenía algunos rasguños en la cara, su ropa estaba empapada y dos pequeñas criaturas blancas colgaban atadas de una soga en su mano izquierda, dejó las cosas que traía consigo a un lado y sacó algo de un pequeño compartimento en su cinturón, objeto el cual emitió un destello cuando la luz de la fogata lo iluminó.

Como si aquello la hubiese asustado  más  la pequeña Demonio gruñó y retrocedió ligeramente, el joven alzó las manos en intentento de demostrarle que no le haria daño, pero ella le dirigió una mirada de desconfianza,  se alejó a la pared más cercana y se sentó encogiendo las piernas. Él pareció comprender que no cedería fácilmente, así que comenzó a limpiar la carne de las presas que había cazado para cocinarlas, ella no dijo nada simplemente lo siguió observando mientras trabajaba sin perderle de vista ni un segundo.

Finalmente la comida estuvo lista, el aroma que desprendía llamó la atención de  la pequeña, cuyo estómago se escuchó gruñir aun a distancia, el joven al notarlo se acercó cuidadosamente a ofrecerle un poco, al principio dudó pero después de unos segundos el hambre le pudo mas, extendio su mano y tomó la comida. La olfateo y la boca se le hizo agua, su mirada se iluminó al primer bocado, ¡Era delicioso! comenzó a comer con más entusiasmo, terminando rápidamente su porción, volteo a ver al chico su expresión indicaba que queria mas, pero una parte de ella aun desconfiaba.

Como si hubiese leído sus pensamientos, él tomó parte de su propia porción y se la dió, pero para ello primero la obligó a acercarse a la fogata de nuevo, una vez calmado el ambiente comenzó a hacerle varias preguntas al aire, entre ellas ¿Cual era su nombre? .

La Demonio se interrumpió a medio bocado, guardo silencio y se perdió en sus pensamientos por un instante, de repente como si alguien se lo hubiese susurrado al oido escucho la palabra en su mente.

—Aisha… — Contestó en voz baja.

Se dispuso a terminar de comer pero sus orejas se movieron ligeramente al escuchar algo tras ella, soltó lo que traía entre las manos y se arrojó al joven empujandolo a la pared, justo al momento que una enorme bestia salia del fondo de la cueva y se abalanzaba a ellos, la esquivaron por poco, seguramente el aroma a carne fresca la había llamado.

La joven albina se paró rápidamente, colocándose frente al joven, situándose entre el y la criatura, adoptando una pose defensiva mientras gruñía. Su mirada se agudizó y comenzó a emanar un ligero calor, su oponente rugió y lanzó un zarpazo, pero ella lo esquivó con facilidad y contesto con una fuerte patada en el hocico del animal, arrojándolo a una buena distancia, casi sacandolo a la lluvia.

Chilló y volteó furioso, corrió y saltó hacia la joven, esta volvió a esquivarlo pero justo en el último instante un ruido la distrajo, se tropezó con la larga cazadora y cayó al pisó, su cabeza golpeó contra una roca y comenzó a sangrar levemente, volvió a levantarse con dificultad tambaleándose ligeramente, su vista se había vuelto algo borrosa por la conmoción del golpe.

Se movió lentamente alrededor de la fogata siguiendo a la criatura con la mirada, se detuvo junto al joven y sus orejas volvieron a moverse, sin dejar de ver el bulto borroso que era su atacante, extendió su mano y tomó al chico por la ropa dándole pequeños jaloncitos insistentes, era su manera de decir, “tenemos que irnos”.

La bestia que había quedado nuevamente del lado del tunel levantó el hocico y emitió una especie de aullido, Aisha comenzó insistir más, esta vez volteando a manera de suplica , gruñidos y aullidos de respuesta se escucharon al fondo, proviniendo de la profunda oscuridad.





"No hay oscuridad más profunda que la de una soledad infinita"

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Re: •Recuerdos Pt.1• (Con Aisha Dunkelblut)

Mensaje por Paper Crow el Jue Feb 22, 2018 4:02 am

Al notar que la pequeña demonio retrocedía, se detuvo, levantando las manos en posición defensiva con las palmas abiertas y en dirección a ella, intentando demostrarle que era inofensivo, sin embargo, pareció no funcionar, pues la chica retrocedió aún más hasta topar con una de las paredes de la cueva.


—Vale, vale, entiendo, no confías en mí, es totalmente entendible— le sonrió amablemente —espero que al menos estés dispuesta a comer cuando haya cocinado esto—


Levantó con los dedos un poco, señalando los conejos que llevaba colgando al hombro, atados con una cuerda, para seguido sacar un cuchillo pequeño, pero notablemente afilado, y limpiarlos, con cuidado y quitando la menor cantidad posible de carne sin dejar un solo rastro de pelaje, sacando los ojos a los animales y cortando sus patas, para después clavarlos en lap os y dejarlos drenar un poco la sangre antes de ponerlos al fuego a cocinar.


Tras casi hora y media, los conejos parecían listos, su estómago gruñó un poco debido al olor, sin embargo, el suyo no fue el único en hacerlo, pues a pesar de que la chica estaba a algunos metros de distancia, pudo escucharla hacer lo mismo, por lo que se levantó con el otro conejo asado tomado del palo y lo llevó hacia ella con cuidado de no parecer agresivo, lo lanzó un poco en el aire, haciéndolo girar para tomarlo del pequeño extremo de palo que sobresalía de la parte contraria del conejo, para entregárselo del lado correcto. La chica parecía dubitativa, pero a fin de cuentas tomó el palo con conejo y lo miró, lo olfateó y volteó a mirarlo sin mucha confianza, por lo que Paper tomó su propio conejo y le dio una mordida, tragando el bocado, demostrándole que no eran nada malo, para verla comenzar a comer enérgica.

Ya llevaba un poco menos de la mitad de su comida, cuando sintió la mirada de la chica sobre sus hombros, volteó a la pequeña demonio, quien parecía querer decirle algo, pero no se acercaba. Le pareció gracioso, pero no se burló, sabía bien lo que eso podría causar, por lo que dio una última mordida a su conejo, para pedirle ofrecerle su parte, pero cuando la vista se le iluminó, Paper dijo.


—Vamos, te resfriarás ahí...—


La chica pareció entender, por lo que se acercó, recibiendo la comida y comenzando a comer.

Crow no era de la clase de personas que pedían demasiada información, pero esa noche se sintió especialmente curioso.


—Dime, chica… ¿Qué hacías en el bosque envuelta en llamas? ¿cómo haces para que tus llamas no quemen las plantas?— se detuvo en seco, notando la incomodidad de la chica, por lo que continuó con una más sencilla —¿Cuál es tu nombre?—


Al recibir respuesta tras una mirada perdida, Paper se preocupó un poco, pero decidió no decir nada al respecto.


—Aisha, ¿huh?— se acomodó un poco un mechón del cabello detrás de la oreja —Lindo, me gusta, es un placer, Aisha, yo so-...—


Notó un ligero sonido y un aura agresiva, el viento proveniente de dentro de la cueva se lo confirmó. Había algo más que ellos en esa cueva, pero antes de poder acercarse a ver, una enorme bestia se abalanzó contra ellos, mientras Paper fue jalado por Aisha, permitiéndoles escapar por poco de ese primer ataque, al parecer la carne cocinada le había atraído.


Los reflejos de Aisha eran asombrosos, pudo esquivar fácilmente el segundo ataque de aquel enorme animal como si no fuese nada, para seguido propinarle una patada en la mandíbula.


«Vaya… Ya no parece tan inofensiva como cuando la encontré...»


La bestia quedó al borde de la cueva, aferrándose con las garras para tomar tracción y regresar.


El animal soltó un agudo rugido, volviendo a arremeter contra la demonio, pero cuando volvió a esquivar, esta tropezó, hiriéndose.


«Oh, rayos...»


Escuchó un ruido proveniente del fondo de la cueva, por lo que entendió inmediatamente que sucedía, no los atacaba por la carne, era un animal protegiendo sus crías.

No se había percatado de en qué momento Aisha se acercó tanto a él, pero sus jalones ligeros en la camiseta lo sacaron de sus pensamientos; era obvio, quería escapar, pero esa no era la mejor solución, no a sus ojos, por lo que le tomó la mano a Aisha y le dedicó una mirada tranquila.


—Confía en mi, ¿si?—


Con esas palabras, se levantó, caminando un tanto agachado y lentamente hacia el animal, con las manos extendidas hacia abajo con las palmas abiertas y sin mirarla a los ojos, el animal parecía no entender que sucedía, pero sus gruñidos habían cesado, así como había ocultado sus dientes. Sorprendentemente, el animal permitió acercarse hasta estar a escasos centímetros, donde Paper aprovechó para tocar el pecho de la bestia.


—Tranquila, no te queremos hacer daño, ni a tus crías...—


El animal, a pesar de que normalmente no le entendería, parecía hacerlo y, si se tenía un ojo realmente atento, podía notarse que Paper había usado magia de viento para comunicar sus intenciones. El animal volvió a estar en cuatro patas, olfateando al chico por el torso y cabeza, mientras el chico le acariciaba la cabeza.


—¿Lo ves? No fue nuestra intención alarmarte, ¿nos permitirías quedarnos hasta que pase la lluvia?—


La bestia, que se notaba como una especie de oso gigante, simplemente pasó junto a la fogata, regresando al lugar donde el resto de gruñidos se encontraban, parecía que aceptaba el trato.

Paper, por su parte, se acercó a Aisha, sacando un trapo, quedando a unos pasos de la chica.


—Am… ¿me permites?—


Pareciera que ya no desconfiaba tanto de él, pues le permitió curarla, o mejor dicho, tratar su herida, pues no era bueno para curar, sólo limpiate y contener. Cuando tocó con cuidado la cabeza de la demonio, ésta dio un ligero respingo, pero pareció tranquilizarse tras ello, razón que le dio cierta tranquilidad a Paper para terminar de limpiar su sangre.


—Sabes...— comentó tras desinfectar la herida —me alegro que tu sangre sea sencilla de limpiar… Un cabello tan hermoso como el tuyo no debería ser manchado por nada...—


Al terminar, le ofreció una botella con agua saborizada, pues había conseguido varias al “chocar accidentalmente” contra una máquina expendedora unos días antes cuando unos sujetos le “dieron una bienvenida cálida” a su vecindario, incluso si iba sólo de pasada.


—Anda, tómala, te refrescará la garganta, y realmente necesitas reponer fluidos...—


Se sentó de nuevo al otro lado de la fogata, no quería tentar a su suerte demasiado, ni mientras aún no confía se lo suficiente en ella. De momento, todo estaba tranquilo dentro de la cueva, incluso se estaba agusto, hasta que, varios minutos después, lo recordó.


—Ah… Lo siento, no me he presentado aún, ¿cierto?— se rascó un poco la nuca —Es un gusto, soy Paper, Paper Crow, o al menos así se me conoce—


Tembló un poco, realmente estaba haciendo frío, y aún siendo un espíritu de viento, no podía soportar temperaturas demasiado bajas, pues su fisionomía le daba poca resistencia a las temperaturas extremas tanto cálidas como frías, pero sobre todo cálidas. Acercó las manos al fuego, intentando calentarse, pero no hubo mucha diferencia. Su mirada era tranquila, sus ojos plateados se iluminaban únicamente por las llamas de la fogata, y su ropa mojada dejaba notar, al ser blanca, algunas marcas en su torso.

«Me pregunto cómo llegó aquí...»

Parecía tener sueño, pero la temperatura de su cuerpo le evitaba poder caer dormido, eso y que ahora había gastado parte de sus energías en lugar, acción que hizo bajar demasiado rápido la comida, quedando con hambre, aunque obviamente evitaría mencionarlo.
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Re: •Recuerdos Pt.1• (Con Aisha Dunkelblut)

Mensaje por Paper Crow Hoy a las 12:31 am

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Re: •Recuerdos Pt.1• (Con Aisha Dunkelblut)

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