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Ya sabes lo que dicen de un estómago lleno [Libre]

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Ya sabes lo que dicen de un estómago lleno [Libre]

Mensaje por Killian Grey el Miér Dic 05, 2018 9:19 pm

El sol de medio día seguía subiendo, y, a pesar de ser invierno, las tardes eran un poco calurosas, al menos en el exterior. Era fin de semana, y por alguna razón, a todos les gustaba salir a pasear, ir de fiesta o entrenar, pero Killian no, él estaba más enfrascado en mantener una vida "normal", si es que le era posible.

—Si realmente estaba destinado a obtener esta maldición... Me pregunto... ¿Seré capáz de removerla?—

Comenzaba a divagar, al menos hasta que su estomago hizo un ruido particular, indicando que tenía hambre, por lo que decidió encaminarse a la cafetería.

«Me pregunto si tendrán espagueti... Hace mucho que no como un buen plato de pasta»

Aquel pensamiento lo hizo sentir un pequeño pellizco en el pecho, pues le recordaba que la última vez que probó dicha pasta, fue el día en que perdió a su familia.

—Viejo, mamá si que sabía cocinar pasta...—

Sonrió con cierta melancolía, entrando a la zona de cafetería, donde pasaría a comprar su almuerzo, seguido de lo cual se sentó en una de las múltiples mesas vacías.

—Supongo que es normal que no haya nadie, han de estar disfrutando de su fin de semana sin catástrofes—

Dijo, dispuesto a comenzar a comer.


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Re: Ya sabes lo que dicen de un estómago lleno [Libre]

Mensaje por Luzia Blumstein el Sáb Dic 08, 2018 5:49 pm

Nuevo hogar, nuevas personas, nuevos sitios. Para una persona territorial como lo era la joven ángel, no era algo fácil. Pese a estar en proceso de inscripción tuvo permiso de explorar la academia a su antojo, cosa que en primera instancia la sorprendió, quizás, no tanto como lo que encontró una vez pasó por las pesadas puertas de la entrada por primera vez.

¿Cómo definir sus expectativas? Para ello se necesita el contexto de que las academias de seres sobrenaturales, para aquellos débiles y rechazados que se veían azotados por sus constantes guerras (pecado en el que Legacy desgraciadamente cayó en su momento) no eran más que bastiones y bases de entrenamiento lideradas por señores de la guerra, cada uno con su propia agenda, compartiendo su nivel de peligrosidad.

Así que ver pasillos decorados con telas y plantas artificiales, estudiantes de diferentes edades, procedencias y morales hablando relajadamente, decidir paseos, fiestas y meras prácticas de habilidad; viviendo una feliz vida escolar en total desconocimiento del mundo exterior hizo que su estómago se revolviese. Mordió su labio inferior. Algunas personas notaron su particular atuendo, otros intentaron hablar con ella, aproximarse amigablemente quizás acercar posiciones.

La pelinegra, aún no recuperada de su impresión inicial, no hizo más que fingir su mejor sonrisa y excusarse buscando otro pasillo. No encontrando lo que se esperaba. ¿Qué se esperaba a esas alturas? El pensamiento de que los mensajeros divinos no eran capaces de sentir furia era una completa mentira, evidente si se leían la mente y emociones de la extranjera. ¿Por qué la ira se apoderaba de su ser? Intentaba no responder su propia pregunta por miedo a tomar una posición definitiva sin siquiera tener el conocimiento para ello.

Aun cuando las ventanas estaban abiertas y el agua gélida proveniente del húmedo exterior era recogida por irresponsables estudiantes provocando una temperatura particularmente baja (al menos para lo que estaba acostumbrada), no podía evitar sentir el calor acumularse en su torso y rostro. Sin que pudiese evitarlo, los pensamientos que justificaban por qué sus hermanos no buscarían alianzas con semejante “bodrio” se materializaron.

“No, necesito calmarme, me estoy dejando llevar.” Tras el pensamiento tomó aire y forzó sus tensos músculos a suavizar el firme abrazo sobre sus huesos. El único rastro de su ira suprimida eran los latidos de su corazón que fuertemente simbolizaban la tormenta que le recordaba que no estaba del todo calmada. Tomó la señal como consejo, aceptando que no debía dejarse llevar por sus emociones.

“Solo agradezco no haber comenzado clases todavía, si no pudiera ventilar un poco caminando podría haber hecho algo estúpido” ese pensamiento hizo que desviase su atención de su camino, encontrándose de frente con un joven estudiante de forma forzada. Pese a que reaccionó de forma suficientemente rápida el abrupto freno en su acelerado movimiento que había tomado velocidad un par de pasillos atrás mostraba que el no haberse chocado era más producto de unos buenos reflejos que el haber estado prestado atención por donde pasaba.

―Perdona. Estaba distraída― se disculpó de forma mecánica antes de pasar a la puerta más cercana a su diestra, que resultó ser la cafetería.

En primera instancia bien pudo haber estado cerrada por la falta de personas que poblaban el lugar pero tras una inspección más minuciosa observó los cocineros tras la barra de alimentos y un estudiante sentado en una de las mesas vacías cercanas a un par de máquinas expendedoras.

Tomó la feliz coincidencia como una oportunidad de hidratar sus secos labios y el desierto que se había manifestado en su garganta. Compartió una mirada pasajera con el joven mientras caminaba junto a su mesa en dirección a la máquina.

―Buen provecho ―habló con educación antes de llegar a su objetivo y obtener por un precio un tanto más alto de que se esperaba un par de latas de refresco.

Sin, en principio, volver a mediar palabra con el contrario, se sentó en la mesa junto a la del contrario, con la diferencia en que le estaba dando la espalda, quizás porque estaba soltando levemente su cuello para evitar que el calor siguiese acumulándose. Como el agua para apagar el incendio permitió que la bebida carbonada llenase su estómago en su primer trago. Quizás a causa de su prisa, sintió con desagrado la espuma elevarse por su esófago, tragando saliva para evitar algún incidente.


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Re: Ya sabes lo que dicen de un estómago lleno [Libre]

Mensaje por Judai W.Kuriboh Alighieri el Dom Dic 09, 2018 12:25 am

El castaño caminaba en dirección a la cafetería escolar, con un aire de entusiasmo y de ansiedad a la vez. Llevaba todo el día caminando de un lado a otro a través de toda la academia desde que leyó aquella sección semanal del periódico escolar que mencionaba a los recién ingresados. Su familiar y mejor amiga, Lee el hada, posada como siempre en el hombro del chico, miraba también en todas direcciones, ayudando al ángel en su búsqueda de la chica de su misma raza.

Judai era una persona de aquellas que adora hacer fiesta para celebrar cualquier cosa. (posiblemente porque eso significa comida, que es la principal debilidad de este siervo de Dios). Así que estaba decidido a encontrar a aquella joven, aunque solo fuese para verla con sus propios ojos, darle una cálida bienvenida y posiblemente conversar un poco, cosa que el castaño también adora hacer.

Hace mucho que el ángel no veía a otro de su especie. No es común encontrar ángeles en la tierra, y mucho menos lejos de Israel, la tierra elegida por Dios para su pueblo. Y la verdad es que Judai no había estado en el cielo desde hacía ya cinco milenios, y contando. Por tanto, el día de hoy este se encontraba especialmente emocionado por conocer a alguien más que viniese de allá arriba.

Tanto era así, que esta mañana el castaño había dejado su habitación hecha un desastre tras salir corriendo. Cosa rara en un loco que incluso ordena sus apuntes alfabéticamente…

( Deja de exhibirme q.q )

Shh, le dije que tiene prohibido romper la cuarta pared. En fin… Ahí estaba el castaño, dentro de la cafetería. Buscaba con la mirada de un lado a otro, sin resultado satisfactorio aparente. Su búsqueda no fue motivo suficiente para que el ángel evitase llenarse una bandeja con biscochos.

Caminó a través de los pasillos que formaban las sillas y mesas de la sala, en su mayoría vacías, aunque uno que otro estudiante paseaba por ahí también o simplemente realizaba lo propio en una cafetería escolar. Solamente una idea, un pensamiento elaborado en voz alta de forma incidental, lo hizo pararse en seco justo donde se hallaba:

- Wait ¿Cómo luce la chica que estoy buscando? -

- Espera un momento ¿¡Me has tenido todo el día buscando a alguien de quien no tienes la menor idea de cómo se ve!? -

Era claro que la feérica criatura estaba molesta. Lo suficiente para morder el cuello de su amo con la fuerza necesaria para hacerlo sangrar. El ángel calló en lugar de gritar para no llamar la atención.

( L-lo siento, lo siento… E-es que me he emocionado de más… )

El pensamiento del ángel fue fácilmente escuchado por la habilidad telepática de la cerúlea, quien, chiteando molesta, soltó a su dueño, a quien claramente no le tenía mucho respeto. El ángel se sobó el cuello suavemente y volteó apenado a ver a su familiar, la cual se lamió la sangre de los labios, con un gesto casi lujurioso, para luego señalar a la única uniformada que se encontraba sentada a la mesa.

- Tiene que ser ella. Es la única con un aura similar a la tuya -

El ángel entonces caminó con entusiasmo hasta la mesa donde se hallaba sentada aquella, de espaldas a un conocido que se topó de frente. Entonces le saludó cortésmente, haciendo una reverencia y hablando a tono amable, alegre, y un tanto apresurado, por obvias razones al lector, pero no a los personajes… Por ahora.

- ¡Hey, Killian! ¡Qué gusto verte! Cuídate mucho -

Y en cuanto el hada saludó con la palma, callada ante los demás como casi siempre, el castaño siguió hasta la chica que ahí sentada se encontraba, saludándole con el mismo regocijo que al otro joven.

- Hola, tú debes ser Luzia ¿Cierto? Mi nombre es Judai, y esperaba ser la primera persona en darte la bienvenida a la Academia Legacy -

Y haciendo una reverencia al más puro estilo de un mayordomo inglés del siglo XIX, el castaño saludó a la azabache, a la par de su feérica compañera, que nuevamente se limitaba a saludar con un ademán y una sonrisa sincera.


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Re: Ya sabes lo que dicen de un estómago lleno [Libre]

Mensaje por Killian Grey el Dom Dic 09, 2018 5:44 pm

"Provecho"
Era la primera vez que escuchaba esa voz, y él tenía bastante buena memoria auditiva, debido a su entrenamiento como cazador con Paper, por lo que volteó inmediatamente en dirección de aquella persona.

—Ah... Uhm... Gracias—

Era curioso como, a pesar de ser un extraño, parecía que era quien más amablemente le había hablado al conocerse, puesto que no había rastro de soberbia en su voz, ni de cautela, o burla como la de cierta rubia que le provocaba migraña solo recordarla.
Decidió que no valía la pena pensar demasiado en ello, por lo que se dedicó a terminar de comer; sin embargo, y simplemente por curiosidad, se quedó sentado, bebiendo lentamente una botella de agua saborizada, ya que la persona de hace un momento se dirigía a la mesa que daba la espalda a la suya.

«Quizá... ¿Debería socializar? Aunque igual y es más una molestia...»

Hizo una expresión graciosa, pues de nuevo le estaba dando demasiadas vueltas a las cosas, un defecto bastante común en el canoso.

—Ho–...— fue interrumpido por alguien a quien ya conocía, por lo que decidió devolver el saludo —Judai... Hola, ¿có–...—

Nuevamente se le dejó de lado, el ángel había comenzado a hablar con la chica que ahora se encontraba a su lado, debido a la posición de su cuerpo, y eso empezaba a molestarle.

«Si no fuera porque tengo auto control, ya te hubiera lanzado un somnífero...»

Pensó, intentando calmarse y poniéndose de pie.

—Que disfruten su comida o bebida—

Sonrió tranquilamente, llevando su bandeja al lugar donde se debían colocar las usadas y volviendo tras ello a la mesa por su bebida.
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Re: Ya sabes lo que dicen de un estómago lleno [Libre]

Mensaje por Luzia Blumstein el Lun Dic 10, 2018 1:17 pm

Pese a que sus latidos seguían siendo golpes sensibles en su pecho, la bebida que había molestado su estómago, llenándolo de espuma, había actuado como el refrigerante de todo reactor energético. El calor que alimentaba su energía pero dañaba su cuerpo (y su reputación aún en blanco, de no moderarse) había comenzado a disminuir, al menos, hasta el momento en que unos audibles pasos hicieron eco por la cafetería.

Incapaz de leer presencias el hecho de que la voz que saludó animadamente al otro individuo pertenecía a un ángel se le escapaba, no obstante, sus habilidades de observación no eran tan malas como para no ver al pequeño cuerpo celestino que estaba con él, así como las marcas de sangre que decoraban su mentón y labios, probablemente nacidos de la herida que el castaño tenía en su cuello.

“Esos dos parecen tener una relación un tanto…” su hilo de pensamiento, que igualmente no pensaba terminar, fue interrumpido por el saludo que el contrario saludó al joven de blanquecinos cabellos que hasta hace unos momentos aparentaba haber devorado su platillo como la más hambrienta de las bestias, a juzgar por el tiempo que había tardado.

No necesitaba grandes capacidades en empatía para saber que el amistoso saludo fue completamente negado por la forma en que descartó al muchacho, si, le parecía bastante maleducado de la forma más simple, especialmente al haber ignorado la respuesta del mismo para dirigirse directamente hacia ella, eso había activado muchas de las alarmas de la alemana quien consideró cuidadosamente que hacer en esa situación. No quería enemigos en su primer día.

―Puedes no ser tan formal. Veo que me conoces y ahora yo conozco tu nombre. Pero aún no me he presentado a otra persona― hablaba en un tono lo suficientemente alto como para que el albino también los escuchase pese a que en apariencia estaba mirando a la pequeña hada. El pequeño sombrero abandonó la cabeza de la joven, acomodándose junto a las latas que sudaban el gélido liquido por su piel de aluminio.

―Es un gusto, mi nombre es Luzia Blumstein, vengo de Alemania pero llevo un par de días en Yokohama. No tienen que preocuparse, conozco su idioma desde hace años. Es un gusto conocerte ¿Cuál es tu nombre?― le regaló una sonrisa a la misma. Si bien no estaba intentando ocultar lo que pensaba estaba coreografiando sus acciones para acomodar a ambos individuos. Lo primero era acortar la distancia entre ambos y llevar las conversaciones por el mismo camino.

El comentario del albino fue la oportunidad perfecta para ello. El verlo levantado cambiaba su posición a una mucho más fácil de mover. Las oscuras enredaderas que caían a espaldas de la ángel se hicieron a un lado al volverse a ver al híbrido, llevando una de sus manos a la silla a su lado y jalándola hacia atrás, invitándolo a sentarse de manera silenciosa.

―Gracias Killian, igualmente. ¿Son amigos no? Siéntate si quieres― con eso había quedado satisfecha en haber hecho todo lo que pudo para resolver el pequeño incidente. A excepción de ese momento su atención aparentó estar totalmente hacia sus dos interlocutores, que se encontraban frente a ella. No era extraño para ella hacer muestra de buenas habilidades sociales para mejorar la civilidad de la situación, de hecho, estaba acostumbrada a hacer de mediadora.

―Bueno Judai.― comenzó a hablarle primeramente al mismo, llevó sus brazos sobre la mesa frente a ella, cuidando no mover ni su sombrero ni sus bebidas y presionó levemente su cuerpo contra la misma. ―Es un gusto conocerte a ti también, gracias por la bienvenida pero debo preguntar.― hizo una breve pausa, no obstante su enigmática mirada no abandonó los ojos dispares ajenos ―¿Cómo sabías mi nombre? Perdóname si te molesta pero no recuerdo haberte visto antes.―


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Re: Ya sabes lo que dicen de un estómago lleno [Libre]

Mensaje por Judai W.Kuriboh Alighieri el Lun Dic 10, 2018 8:13 pm

Pena. En esta pequeña palabra se resumía la oleada de sensaciones que el castaño sentía en ese momento. Los colores se le subieron al rostro al chico a la vez que este se daba cuenta no solo de cómo había ignorado al peliblanco debido a la prisa del momento, sino también cómo se había olvidado del hada por completo (aun cuando estaba en su hombro y hace tan solo unos segundos le había clavado el diente al cuello).

Tantos fueron los nervios que lo invadieron en ese momento, que ni siquiera estaba seguro de a quien presentar primero. Sin embargo, el hada dio dos suaves palmadas al hombro del castaño, más tratando de tranquilizarlo para que se concentre que otra cosa. El joven entonces suspiró a la empatía del hada y sonrió suavemente, ordenando sus pensamientos por fin.

- Oh, disculpa mi descortesía, de verdad lo lamento -

Aquél hizo una tercera reverencia antes de reanudar su oración

- Esta de aquí es Lee, el hada. Es mi mejor amiga en el mundo -

Y entonces, finalmente el hada externó sus pensamientos en voz alta, hablando con una amabilidad y una dulzura propias de un hada de luz.

- Señorita… Blumstein ¿Correcto? Es un gusto conocerle. Soy la familiar de Kuri Lamentamos en gran medida si estamos interrumpiendo algo -

Esto último, más que a portavoz de su maestro, lo hizo como para asestar otro golpe a la conciencia del mismo. Incluso volteó a mirar al albino que acababa de ir a dejar la bandeja de su desayuno mientras decía esto, a modo de pedir disculpas.

Admiración sería poco comparado con la, en opinión propia del ángel, magistral forma en que la uniformada había hecho para limpiar el conflicto que este primero había causado por mero descuido. El hada por su parte se limitó a regalar sigilosamente un pulgar arriba a la alemana en gesto de aprobación.

Y una vez húbose llevado la chica sus palabras en dirección al castaño, este se sintió gustoso de poder responder a la curiosidad de su contraria.

- Es verdad que no nos conocemos. Lo que pasa… -

El ángel extrajo de su bolsillo la plana de la gaceta escolar, correspondiente a los recién ingresados, la cual constaba de una lista de nombres en distintos colores, últimos cuales representaban lo explicado a continuación por el chico.

- … Es que el periódico de esta mañana trae consigo la sección semanal de recién ingresados. Y cuando la leí por curiosidad, me encontré con que había un ángel nuevo en la academia -

- Ergo, usted -

Dijo el hada, a modo de completar el discurso de su owner, mientas se acomodaba para quedar plácidamente recostada al hombro del mismo, usando de almohada la nuca de aquel, el cual prosiguió una vez el hada encontró una postura cómoda.

- Así que, siendo yo un ángel también, me sentí en la necesidad de daros la bienvenida. Fue así que estuve buscándoos todo el día en compañía de mi familiar -

Entonces, y solo entonces, toda la cordialidad, dulzura y amabilidad del hada fue rebasada por su insaciable deseo de divertirse a costa de su maestro, dirigiendo sus palabras a todos los presentes entre las carcajadas que no paraba de emitir.

- ¡Pero el muy idiota olvidó preguntar en dirección por tu apariencia, y se la pasó desde temprano buscando a una completa desconocida por toda la academia! jajajaja -

- No tienes que ser tan cruel ¿sabes? -

- ¡Debieron verlo, dando vueltas por todos lados buscando no sé qué cosa, y sin siquiera preguntarle a nadie si os habían visto! -

El ruborizado ángel entonces, con ganas de hacerse bolita, dio por terminado su argumento con una última frase.

- P-pero gracias a Lee terminé por encontraros. De ahí la prisa con la que venía actuando desde que os ví -

En ese momento el hada se secó las lágrimas de risa y dio un par de palmadas al hombro del castaño, recuperando la compostura y sonriendo suavemente.

- Ya, ya. Sabes que te quiero -


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